Los hábitos de consumo evolucionan y se modifican a lo largo de los años no sólo por la llegada de nuevas generaciones, sino también por la aparición de nuevos formatos, nuevos canales de distribución y nuevos productos. Y hablamos de hábitos de consumo en los que el ocio se ha convertido en uno de los principales nichos de mercado para hombres y mujeres de todas las edades, como herramienta no sólo cultural sino también de socialización.

En este contexto, con una población cada vez más consumidora de entretenimiento (cine, televisión, series, música en directo, espectáculos deportivos…), el papel de los centros comerciales se ha convertido en catalizador para dar una respuesta solvente a esta demanda. No en vano, la evolución de los centros comerciales a lo largo de las últimas décadas está muy marcada: se ha pasado de ser un espacio netamente centrado en el modelo del ‘shooping’ de marcas nacionales e internacionales a ser aglutinador de ocio activo.

Como reconoce Luis Alfonso Escudero Gómez, de la Universidad de Castilla la Mancha, la clave del éxito del centro comercial está marcada por la combinación de la compra y el entretenimiento: “Ocio y consumo son indisociables, pues el uno encierra al otro, para recrearse se consume y para consumir se pasa un rato agradable”.

Ahora hablamos de centros comerciales como ‘plazas de pueblo’ abiertas, lugar donde, además de realizar nuestras compras, podemos comer distintos tipos de comida internacional, tomar un café, disfrutar de las últimas películas de la cartelera, espectáculos de animación o actividades lúdicas para todos los públicos. Estos centros reproducen, en muchos casos, arquitecturas y calles que recuerdan a ciudades de tiempos pasados, otros lugares y paisajes, un guiño evocador para provocar la sintonía con el público asistente.

Espacio para compras y para el entretenimiento

Superado el concepto inicial de las compras, este abanico de complementos ofrece una experiencia global a los visitantes que, en un mismo lugar de grandes dimensiones y perfectamente acondicionado, encuentra todo lo que necesita para disfrutar de una jornada como ‘single’ o en familia.

La vuelta a la normalidad tras la pandemia ha afianzado el papel de los centros comerciales como espacio para la socialización, para compartir experiencias, para disfrutar de momentos de ocio y desconexión. Pensando en satisfacer las necesidades de cada perfil, con un mayor acercamiento a los distintos grupos de edad: talleres infantiles, actividades deportivas, espacios más abiertos para compartir también con mascotas, una mayor apuesta en Resposabilidad Social Corporativa, por aspectos como el medio ambiente… La fusión de estas múltiples acciones lúdicas ha permitido que, pese al notable incremento de las compras online, la presencia de público en los centros comerciales siga creciendo cada año.

Un modelo de ocio eficiente

Según datos de la Asociación Española de Centros y Parques Comerciales, el aumento del público en 2022 se fijó en un 12,3% con respecto al año anterior. Pese a estar por debajo de las cifras prepandemia, la tendencia creciente demuestra el asentamiento de los centros comerciales como espacios preferentes para el ocio, en los que su estrategia de comunicación y marketing ha abierto las puertas a distintos grupos de edad de forma más directa y efectiva.

Todo ello, con una apuesta decidida y amplia por parte de cada centro en cuanto a actividades para todos los públicos, que supone un aliciente y un cambio de paradigma en cuanto al ocio, lo que ha colocado a los centros comerciales como un espacio preferente en la lista de posibilidades de cada persona.