A medida que han ido pasando los años, aumentar la sostenibilidad se ha convertido en uno de los mayores desafíos para los negocios y para la sociedad en general.

El consumidor cada vez presta más atención a los productos o servicios que compra, de dónde vienen y en qué ubicaciones se sitúan los espacios comerciales. También los movimientos denominados ‘zero waste’ (residuos cero) están ganando un gran protagonismo en la toma de decisiones para la compra final. Ante ofertas similares, los criterios de sostenibilidad, trazabilidad y respeto al medio ambiente tienen una enorme influencia en el consumidor.

En base a este contexto, la sostenibilidad es, a día de hoy, un elemento clave para el sector retail y por este motivo, hay una fuerte apuesta por reducir la huella de carbono en sus instalaciones. Para conseguirlo, se están implantando cada vez más medidas como los contratos de alquiler con cláusulas verdes o la creación de espacios con mejor luz natural.

Sector retail: firme apuesta por la sostenibilidad

Tras la pandemia, los nuevos inversores del sector retail se están centrando más en cuestiones climáticas y de sostenibilidad a la hora de tomar sus decisiones en materia inmobiliaria, según se indica en el estudio ‘Valorando el sector retail en su camino hacia el cero neto’ de JLL Valuation Advisory.

En el contexto actual, tanto empresas como consumidores, están concienciados de que hay que evolucionar hacia un consumo más ecológico, por ello, la reducción de la huella de carbono es clave en este sector. Tanto es así que es, hoy en día, una de las apuestas más relevantes de la Unión Europea. Bruselas ha puesto en marcha líneas de ayudas para apoyar a las entidades en esta transformación a través de los Fondos Next Generation.

Para potenciar cualquier estrategia retail, es esencial que el proyecto presente la necesidad de tener un impacto positivo para los futuros usuarios, pero también para el propio entorno físico en el que se va a ubicar. Una estrategia que aporte beneficios a todos los actores que forman parte de este tipo de proyectos, que aporte al usuario a la vez que se preocupa por su impacto en la zona en la que se va a enclavar, como se explica desde la Revista Centros Comerciales.

Esta tendencia está cada vez más asentada en el sector y ahora los centros comerciales en particular y el sector retail en general han apostado con claridad por la reducción de la huella de carbono en su camino hacia la sostenibilidad. Sin duda, un desafío que poco a poco se está cumpliendo para alcanzar el objetivo de cero emisiones netas de carbono.

Cambios en la naturaleza del sector

Hace más de 10 años, el sector retail en Europa estaba bastante alejado de la sostenibilidad, según los datos que ofrecía el Monitor de Riesgo de Carbono en Bienes Inmuebles de la Unión Europea. Por aquel entonces, los centros comerciales europeos ocupaban la segunda posición en materia de consumo de energía, por detrás de los hospitales.

Una década después, el sector retail ha experimentado una profunda reforma en el camino de la sostenibilidad que se puede observar claramente en las nuevas instalaciones que se han construido.

Los nuevos espacios retail ponen en preferencia la decisión de contar con certificaciones de edificio ecológico en sus instalaciones o han incorporado sistemas de embalaje reciclables. También, en los contratos de alquiler, se están incluyendo cláusulas verdes y hay una creciente apuesta por la instalación de paneles solares, estaciones de recarga de vehículos eléctricos o equipos de recogida de agua de lluvia para optimizar el ciclo de uso, tal y como indica la consultoría sobre propiedades para el sector retail JLL.

Asimismo, se apuesta por crear espacios con mayor luz natural y ventilación o mejorar la cartera de inquilinos cuya actividad esté plenamente alineada con los criterios ESG (Environmental, Social, Governance).

¿Cómo se calcula la huella de carbono?

La Ley 7/2021 de Cambio Climático y Transición Energética del Real Decreto 163/2014 del 14 de marzo establece que el cálculo de la huella de carbono es obligatorio para la gran mayoría de grandes y medianas empresas de España y voluntaria para cualquier tipo de actividad empresarial que se desarrolle en el país.

Para calcular la huella de carbono hay que multiplicar el dato de actividad o consumo por su factor de emisión correspondiente. Es decir, este dato es el parámetro que establece la actividad que genera las emisiones de gases, mientras que el factor emisión es la cantidad de gases emitidos por cada dato de actividad.

Estos datos de actividad se dividen en tres alcances diferentes:

Primer alcance: es el de las emisiones directas que se asocian a las actividades que realiza y controla la propia entidad.

Segundo alcance: es el de las emisiones indirectas, aquellas que se relacionan con el consumo energético que adquiere y consumo la entidad.

Tercer alcance: son otras emisiones indirectas que se generan por las actividades de la entidad pero no son controladas por la misma.

El resultado de la medición de huella de carbono corporativa, al que también se le conoce como Inventario de Gases de Efecto Invernadero (GEI), es un informe en el que deben indicarse todas las emisiones que genera la entidad, con motivo de su actividad, durante un determinado año. Una medición que se rige por los estándares internacionales, es decir, el GHG Protocol y la norma ISO 14064.