La demanda de consumo de la sociedad y la creciente preocupación social por el respeto al medio ambiente han provocado en los últimos años un auge del sistema agrícola de producción integrada. Ésta se define como el modelo de obtención de productos agrícolas en el que se aprovechan al máximo todos los recursos y mecanismos de producción naturales para garantizar una agricultura sostenible a largo plazo y económicamente rentable. Son, por tanto, aquellas prácticas que permiten compatibilizar el respeto por el entorno natural con unos márgenes económicos también beneficiosos para el productor.  

La producción integrada se presenta como la alternativa idónea entre la agricultura convencional y la ecológica y se rige por unos principios que permiten una agricultura duradera, rentable y con capacidad para atender las exigencias de los consumidores con una buena relación calidad-precio.

¿Qué contempla la producción integrada?

Aunque es un método alternativo, la producción integrada no huye de las técnicas agrícolas tradicionales sino que las combina con otras más innovadoras para poder crear un sistema de producción más sostenible.

En este tipo de explotación es básico el cumplimiento de las estrictas normas técnicas que lo rigen, así como llevar a cabo un profuso sistema de seguimiento de las operaciones que se llevan a cabo a través de su registro en los cuadernos de explotación con los que cuentan las empresas y profesionales del sector.

En el ámbito nacional, la producción integrada está regulada por el Real Decreto 1201/2002, que establece el marco normativo y los requisitos generales que los operadores deben cumplir para poder acogerse a este sistema. Del mismo modo, impone un método de identificación de garantía claro para que los consumidores puedan diferenciar los productos elaborados a partir de este tipo de producción.

Andalucía, líder en el sector

Debido a sus condiciones climáticas y su orografía, Andalucía es tierra propicia para el cultivo sostenible. Según los últimos datos presentados por la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible (2020) la comunidad cuenta con más de 519.000 hectáreas dedicadas a la producción sostenible, lo que la convierte en la primera región del país en este sector. Del total, Sevilla se sitúa en primera posición, con 192.774 hectáreas, seguida de Jaén, Granada y Córdoba.

En este contexto, según Asaja Sevilla, en la comunidad se han desarrollado más de 24 reglamentos específicos de producción integrada para diversos cultivos donde destacan el ajo, algodón, alfalfa, arándano, frambuesa, mora, espárrago verde, remolacha, vid, zanahoria, arroz y olivar.

Precisamente el olivar es el cultivo con mayor superficie dedicada a este método alternativo de producción Andalucía, que cuenta con más de 393.180 hectáreas explotadas a través del sistema de producción integrada, un 74,6% del total cultivado de esta manera en la región.

Principales beneficios de la producción integrada

La apuesta de los agricultores por el sistema de producción integrada aporta un gran número de beneficios en tres ámbitos principales: el medio ambiente, los agricultores y los consumidores finales. 

Con respecto al primero, el sistema permite que se avance en la sostenibilidad, se racionalice el aprovechamiento de los recursos naturales y se reduzca y optimice el uso de productos químicos. Además, la combinación de técnicas tradicionales y avances científicos mejora la fertilidad del suelo, disminuye la erosión, protege la flora y la fauna autóctonas y potencia la protección del paisaje y del medio rural.

Para los agricultores y ganaderos, la producción integrada ayuda a aumentar el valor añadido de los productos, que pierden menos nutrientes. Del mismo modo, la apuesta por este modelo de aprovechamiento agrícola mejora la productividad de las explotaciones al tiempo que reduce los costes.

Por último, para el consumidor el sistema de producción integrada le garantiza el acceso a productos de alta calidad, con bajo contenido en residuos de plaguicidas, elaborados con técnicas respetuosas con el entorno y con un etiquetado específico que ejerce de aval de su naturaleza.