Sin lugar a duda, los aspectos climatológicos condicionan nuestra vida en todos los sentidos, mucho más a los que nos dedicamos a la actividad agrícola. Que las precipitaciones sean más cortas de lo anunciado y las temperaturas sean más altas para la altura del año en la que nos encontramos vuelve a sembrar la incertidumbre en el sector oleícola.

El stock de enlace entre campañas va a ser casi inexistente, algo que ya han descontado los mercados. Lo que no se había descontado es que, aunque mediáticamente se nos está bombardeando con cuantiosas lluvias que están por acontecer, la realidad es que hasta ahora han sido muy escasas. La acumulada en las tres provincias olivareras por excelencia, no llega a 100 mm: en Sevilla 77,6 mm; Córdoba 34,8 mm y Jaén 23,6 mm a día de hoy.

La situación en los secanos, especialmente en las zonas con menos lluvia, es crítica y los árboles presentan estrés hídrico muy acusado que hará que en el mejor de los casos la producción vuelva a tener un rendimiento graso muy bajo.

Ante esta situación nadie se mueve y todos intentan pasar lo más inadvertido posible, comprando o vendiendo justo lo necesario para sobrevivir a la espera de que la situación se defina. Unas expectativas optimistas en relación con las previsiones harán que los precios tengan una marcada tendencia a la baja, pero si continúa la escasez de lluvias los precios tenderán al alza o a mantenerse, al menos a corto plazo.

Que la superficie de olivar se está incrementando es una realidad, que las superficies de regadío cada vez son más extensas otra, pero si las condiciones climatológicas no acompañan, la producción no alcanza valores significativos. No podemos olvidar que el olivar en secano representa casi un 70% de la superficie cultivada en España, de ahí la importancia de las precipitaciones en cuantía y momento temporal.

El arranque de la campaña

En este inicio de campaña, una vez más atípico, se está dando la paradoja de que hay contratos de futuro a un precio inferior al de presente para aceites ya viejos de la campaña pasada. Con esta situación la incertidumbre está servida y nadie se atreve a vaticinar cuál va a ser la situación del mercado. A esta altura del año y en puertas de la nueva cosecha, en una semana puede pasar de todo, sin tener precisión de los derroteros que puede tomar el mercado en ese plazo.

El aforo de la Junta de Andalucía y del Ministerio no sirve para inclinar la balanza hacia el exceso o el déficit de producto. Más aún si la incertidumbre sobre las precipitaciones es una realidad y si, además de la cantidad, el momento en el que se produzcan también es importante. No debemos olvidar que un día que pase sin lluvia implica una merma importante en la producción de aceite si la lipogénesis no se realiza adecuadamente.