Las energías renovables son una herramienta esencial en la lucha contra el Cambio Climático, el proceso de calentamiento global que provoca un aumento de los fenómenos meteorológicos extremos y la pérdida de biodiversidad.
Éste se ha visto acelerado por la emisiones de gases de efecto invernadero, siendo el principal el CO2 que procede de la quema de combustibles fósiles, como petróleo, carbón y gas. Se genera sobre todo en el transporte, la industria y la producción de energía.
Así, apostar por la descarbonización en todos los ámbitos y por el sol, el viento o la biomasa para surtir de energía a instalaciones industriales, comerciales y a los hogares es uno de los grandes desafíos de nuestro siglo.
Ese cambio estructural está impulsando una nueva economía verde y una oportunidad de empleo y desarrollo más respetuosa con el Medio Ambiente.
El Acuerdo de París fijó el objetivo de emisiones netas cero para 2050
La apuesta de las energías renovables como herramienta frente al Cambio Climático tiene un gran hito. Se trata del Acuerdo de París: el tratado internacional adoptado por la Convención sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas en 2015.
Marcó los objetivos de lograr emisiones netas cero para 2050 y limitar el calentamiento global por debajo de los 2 º C en comparación con los niveles preindustriales.
Aunque el aumento de la demanda energética y otras circunstancias geopolíticas no han permitido lograr ritmo necesario, el consumo mundial de energía renovable no ha parado de crecer desde entonces: casi se ha triplicado entre 2020 y 2021. La mayor parte de las inversiones del último ejercicio han ido a las energías solar y eólica.
En España, las fuentes de energía verde que más están despuntando son también la solar y eólica. Según datos de Red Eléctrica Española, el 46,7% de la producción total anual de energía (el sector en el que el cambio estructural puede acometerse con mayor celeridad) ya procede de renovables.
Un boom del autoconsumo
Por otro lado, la apuesta de muchos hogares e industrias por el autoconsumo a partir de fuentes renovables se ha visto reforzada por la escalada de los precios de la energía. En España, por ejemplo, se alcanzó un récord en 2021, al superarse por primera vez el gigavatio de potencia instalada. Es el doble del año previo.
El 70% de esta potencia está vinculada a la industria, pero fue el autoconsumo doméstico el que más creció en términos porcentuales. Los expertos estiman que se podría llegar a 2030 con una potencia instalada cercana a los 14 GW.
El reto de la descarbonización para mitigar los efectos del Cambio Climático es grande. Pero el camino iniciado para lograrlo se consolida.