Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) se han convertido en una hoja de ruta en favor de las personas y el Medio Ambiente. Desde que Naciones Unidas aprobara los 17 Objetivos y sus 169 metas en 2015, estos propósitos se han tomado en consideración para tratar de cambiar diferentes realidades: proteger el Planeta, garantizar el bienestar de los ciudadanos, erradicar la pobreza, reducir las desigualdades, o potenciar ciudades más sostenibles y resilientes.

Aunque las metas están configuradas siguiendo determinadas aspiraciones a nivel mundial, cada gobierno fija sus propios retos nacionales, tomando en consideración las circunstancias del país. Este mismo mantra es el que siguen las corporaciones locales y, además, cada vez son más las compañías que están tomando en consideración estos Objetivos dentro de sus planificaciones, políticas y estrategias corporativas. En este sentido, los ciudadanos juegan un papel fundamental y, por supuesto, las urbes.
¿Cuál es el rol del Objetivo 11: Ciudades y Comunidades Sostenibles?
Desde 2007, más de la mitad de la población mundial vive en ciudades, y se espera que dicha cantidad aumente hasta el 60% para 2030. Sin embargo, según Naciones Unidas, esta creciente urbanización está dando como resultado una infraestructura y servicios inadecuados, un agravamiento de la contaminación del aire y una expansión urbana no planificada.
Para afrontar esta situación, uno de los Objetivos que busca transformar las urbes, reduciendo el impacto ambiental, es el 11: Ciudades y Comunidades Sostenibles. Esta meta persigue el desarrollo de los núcleos urbanos, teniendo en cuenta el entorno que los rodea y tomando en consideración el potencial de proyectos que pivoten sobre las energías renovables, la eficiencia energética, la creación de zonas verdes y de espacios respetuosos con el Medio Ambiente.
En este sentido, los edificios resilientes están cobran una mayor fuerza. Tomando el Desarrollo Sostenible como eje central de los proyectos urbanísticos, este tipo de inmuebles integran características sostenibles como la captación de energía solar, el consumo mínimo de energía, o el uso de materias primas procedentes de fuentes sostenibles.
¿Cómo afecta el Cambio Climático al desarrollo urbanístico?
Según el informe “Las Ciudades y el Cambio Climático”, de Naciones Unidas, la proporción de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) provocadas por el hombre (o antropogénicas), procedentes de las urbes podrían estar entre un 40 y un 70%. El estudio señala que las principales fuentes de emisión de GEI de las zonas urbanas están relacionadas con el consumo de combustibles fósiles, que incluyen el suministro de energía para la producción eléctrica (principalmente del carbón, el gas y el petróleo), transporte, uso de la energía en locales comerciales y residenciales y la producción industrial.
En los últimos años, diferentes ciudades han creado redes para actuar contra el cambio climático, comprometiéndose con la reducción de las emisiones y promoviendo iniciativas nacionales e internacionales en esta línea. Una de las más grandes, que opera a nivel mundial, es C40 Cities. Esta red, que nació hace 15 años, está compuesta por aproximadamente 100 urbes en la actualidad, que colaboran para tomar medidas urgentes y afrontar la crisis climática de una forma colaborativa.
Además, todas la ciudades que pertenecen a esta red coinciden en que, para crear ciudades resilientes y alcanzar el ODS 11, es esencial el desarrollo de fuentes de energías renovables, el uso eficiente de la energía y la creación de espacios respetuosos con el entorno.